mié, 16 Oct 2019

Ayer Segorbe retrocedió en el tiempo y hoy es un poco menos libre.

Ayer, Día Internacional del Orgullo LGBT, el Ayuntamiento de Segorbe no colgó la bandera arco iris que apoya a este colectivo en su balcón, como se ha hecho en años anteriores.

La bandera multicolor es un símbolo, como también lo es el no colgarla. Porque el hecho de no colgarla nos indica que tenemos un Ayuntamiento donde no cabemos todos; donde cuando aparece algo que no les gusta lo esconden, lo ningunean o lo reprimen.

Al símbolo de la vara le sumamos el símbolo de la no bandera, símbolo de la intolerancia, de la exclusión, símbolo de que aquellos que no piensen como ellos no se van a ver representados nunca por este ayuntamiento.

Y, para quien pueda creer que esto no va con él, piense que, en algún momento, aunque usted les haya votado o sea más o menos conservador, llegará una ocasión en la que sus intereses no coincidan con los del ayuntamiento. En ese momento, no espere apoyo, equidad o justicia. Eso es lo que significa la ausencia de la bandera, la ausencia total de empatía.

«Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante. Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada» (Martin Niemöller)

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