Llega el calor y la desinformación

Con la llegada del calor y después una primavera extraña llegan también los comportamientos difíciles de entender, se intensifican los actos vandálicos, empiezan a aparecer las cucarachas y las ratas salen de sus madrigueras; en un ejercicio de hipocresía se entra una amnesia colectiva y nos olvidamos de lo que sucedía tan solo unos pocos años atrás, nos afecta el síndrome de Estocolmo y aquellos que nos raptaron la palabra, la opinión y que, en beneficio propio vaciaron las arcas públicas, son ahora los que pretenden arreglarlo todo, aquellos que usaron, siguen usando las instituciones y los fondos públicos como si fuesen suyos sin el menor atisbo de pudor ni arrepentimiento, son ahora los que pretenden hacer creer a los ciudadanos que son la solución, cuando en realidad son el problema.

Es cierto que la democracia nos da herramientas para elegir la mejor opción , pero también es cierto que un partido político ha hecho trampas durante muchos años; por primera vez en la historia prospera una moción de censura; difícil tarea espera a los actuales gobernantes, que tienen un camino lleno de obstáculos, muy difícil de gestionar. Les deseamos la mejor de las suertes, ya que sus aciertos serán nuestro bienestar.

A menos de un año de las próximas elecciones ya se está en campaña, con lo que muchos representantes políticos, en lugar de estar trabajando por el bienestar de su pueblo y de los ciudadanos, están intentando asegurarse los próximos años a nivel particular y eso del todo vale con tal de conseguir un objetivo.

Deberíamos de hacérnoslo mirar, el síndrome de Diógenes que sufren muchos políticos no es una virtud, ni tan siquiera una cualidad, es una enfermedad y como tal debería ser tratada. Desde su posición en el Ayuntamiento el PSOE lo tiene claro: trabaja con los medios de que dispone para mejorar la vida de sus vecinos, unas veces con más acierto y otras con menos, pero siempre intentando no perjudicar a nadie, ésa es nuestra doctrina y la que intentamos llevar a cabo, tarea complicada y dura, pero nadie dijo que fuese fácil.

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